4/5/12

No Tan Distintos


 
Un chinito muy chino si es que eso se puede que pidió para sacarse foto con el occidental...

Que sí, que son 1300 millones y arriba de 20 en Beijing nada más. Que de comunistas tienen muy poco ya que están todos para el mango todo el tiempo. Que están vigilados al extremo hasta casi llegar a tener una cámara de seguridad metida en el upite. Que el escupitajo está a la orden del día. Pese a todo ello no somos tan distintos. Cuando cae la noche salen a la calle los mediotanques para vender brochettes de pescado y pollo (perro, siempre perro) cómo si del chori montevideano se tratara. Que dentro de los estereotipos que conocemos, en China están todos potenciados, pudiendo encontrar al chino flogger, el chino punk, la china glam y el chino bolita, entre otros tantos.

La China Glam
Son tantos que hay que inventarles a cada uno hasta el trabajo más estúpido (una cuadrilla de 20 cortando el pasto de una plaza con la mano, soldaditos y seguridades por doquier, personal organizando la bajada de los metros a los gritos, y todo eso por no olvidarnos del adorable ser que se para en la montaña de la gran muralla para decirle a uno que se frene al bajar por un tobogán en algo parecido a un culipatín, capaz de darle un golpe si es que iba calzado, como me pasara a mí que en una recta acelerada me estrelle contra una gallega,  nice…). A estos trabajos además probablemente se aferren con uñas y dientes porque la verdad debe estar lindo para competir en el mercado laboral chino, eso es lo lindo de ser simplemente turista.  Respecto del turista conservador que solo ingiere comida occidental me compadezco, ya que la cocina china, picante y peculiar como es resulta igualmente incríble,un temporal de sabores que sin duda desembocan en eso que conoceríamos como tránsito ágil. Ágiles son también para garronearte cada centímetro en cualquier lugar, como buenos chinos y pequeños de estatura se escabullen por cualquier rincón ya que quieren llegar primero a todos lados y les gusta tan poco hacer la fila como a Maradona meterse cameruza. 

Chinos a los que no les gusta hacer la fila o el despertar de los muertos, bah no sé...
Merca es lo que suelen llevar en el orto las mujeres conocidas como “camellos” para traficar droga entre fronteras, y lo que tienen en común conmigo es que el falso carné de prensa que me hice para entrar gratis a museos y templos acá lo estuve usando de supositorio. Si, es verdad, está muy escatológico esto pero estuve leyendo Rayuela de Cortázar y el culito de Rocamadour ha estado muy presente.

Lo que es una práctica presente constantemente es el regateo hasta las últimas consecuencias para conseguir precios ridículamente baratos, en los que te venden hasta el alma, aunque típico igual después de concretar la transacción te llenen de insultos por deporte.

¡Insultos! Es lo más divertido que se puede hacer en China gracias al anonimato y las diferencias lingüístico – culturales, porque si apenas algunos registran algo el inglés, el hispano parlante está liberado a decirle al chino cualquier sarta de barbaridades, desde decirle a una nena en el underground que le llenarías la cocina de humo (y de ahí en mas) hasta cánticos contra la policía frente a estos, lugar dónde se cruzan definitivamente las barreras con una actividad sumamente infantil más no por eso menos divertida. Así también cuando un vendedor te persigue le empezás a decir “¡No, no quiero más putas y merca!” para que el intrépido comerciante en su afán por concretar una venta empiece como loro a repetir ¡Putas y merca! Putas y merca!, grito que se contagia entre los muchos que tratan de enchufarte un souvenir innecesario. 

Innecesarios como la cara del gran Chairman Mao por toda la ciudad, o que un día de lluvia violento como el que tocó vivir el primer día en esta ciudad, que haya soldaditos parando de chope la lluvia en cada plaza u a la salida de cada edificio oficial o lugar importante, de nuevo, verdaderamente al pedo estas posiciones, pero bue, de algo hay que ganarse la vida.

La vida es lo que estamos dejando caminando este monstruo de cemento dónde todo es inmenso (sí, para vos brasilero te diría que tudo o mais grande do mundo está acá, face it). 
Llevamos arriba la plaza de Tiananmen, dónde por allá por 1989 borraron del mapa a unos cuantos estudiantes que protestaban contra el régimen como para que lleven pa su casa, feo; el Museo de Historia china que muestra todo el período imperial hasta la actualidad con victorioso camino iniciado en la revolución comunista; la ciudad prohibida que te enseña lo embolante que debe haber sido emperador chino (sí justo, cambio todo por esa vida, je) dónde estos pavotes se construyeron residencias para absolutamente cada actividad que a uno se le ocurra. 

La entrada de la ciudad prohibida y la trucha de Mao, dos pajaros, una piedra
También visitamos el templo del cielo dónde rogaban por una buena cosecha, algo totalmente lógico ya que es lo que mantiene en pie a la vida, hoy en día allí deben pedir  que la tasa de crecimiento siga en 10% anual diría yogui. Una tónica distinta nos dio la visita al Templo Lama, donde encontramos un lugar muy lindo y relajado para la meditación, además de un Buddha de 18 metros de alto impactante. Finalmente el imperdible recorrido a la muralla china que come más piernas que un mediocampo que tenga al ruso Pérez, Arévalo Rivers, Gattusso y Gravesen juntos.

Un poquitín de muro... poquitín en serio!

En fin, esto seguirá con alguna cosa más de Beijing y ya luego desde Shanghai para una experiencia aún más occidental.

Ah, y fuck you régimen comunista que no me dejas acceder a blogger, fuck you!


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