| Un chinito muy chino si es que eso se puede que pidió para sacarse foto con el occidental... |
Que sí, que son
1300 millones y arriba de 20 en Beijing nada más. Que de comunistas tienen muy
poco ya que están todos para el mango todo el tiempo. Que están vigilados al
extremo hasta casi llegar a tener una cámara de seguridad metida en el upite.
Que el escupitajo está a la orden del día. Pese a todo ello no somos tan
distintos. Cuando cae la noche salen a la calle los mediotanques para vender
brochettes de pescado y pollo (perro, siempre perro) cómo si del chori
montevideano se tratara. Que dentro de los estereotipos que conocemos, en China
están todos potenciados, pudiendo encontrar al chino flogger, el chino punk, la
china glam y el chino bolita, entre otros tantos.
| La China Glam |
Son tantos que
hay que inventarles a cada uno hasta el trabajo más estúpido (una cuadrilla de
20 cortando el pasto de una plaza con la mano, soldaditos y seguridades por
doquier, personal organizando la bajada de los metros a los gritos, y todo eso
por no olvidarnos del adorable ser que se para en la montaña de la gran muralla
para decirle a uno que se frene al bajar por un tobogán en algo parecido a un
culipatín, capaz de darle un golpe si es que iba calzado, como me pasara a mí
que en una recta acelerada me estrelle contra una gallega, nice…). A estos trabajos además probablemente
se aferren con uñas y dientes porque la verdad debe estar lindo para competir
en el mercado laboral chino, eso es lo lindo de ser simplemente turista. Respecto del turista conservador que solo
ingiere comida occidental me compadezco, ya que la cocina china, picante y
peculiar como es resulta igualmente incríble,un temporal de sabores que sin
duda desembocan en eso que conoceríamos como tránsito ágil. Ágiles son también
para garronearte cada centímetro en cualquier lugar, como buenos chinos y
pequeños de estatura se escabullen por cualquier rincón ya que quieren llegar
primero a todos lados y les gusta tan poco hacer la fila como a Maradona
meterse cameruza.
| Chinos a los que no les gusta hacer la fila o el despertar de los muertos, bah no sé... |
Merca es lo que
suelen llevar en el orto las mujeres conocidas como “camellos” para traficar
droga entre fronteras, y lo que tienen en común conmigo es que el falso carné
de prensa que me hice para entrar gratis a museos y templos acá lo estuve
usando de supositorio. Si, es verdad, está muy escatológico esto pero estuve
leyendo Rayuela de Cortázar y el culito de Rocamadour ha estado muy presente.
Lo que es una
práctica presente constantemente es el regateo hasta las últimas consecuencias
para conseguir precios ridículamente baratos, en los que te venden hasta el
alma, aunque típico igual después de concretar la transacción te llenen de
insultos por deporte.
¡Insultos! Es lo
más divertido que se puede hacer en China gracias al anonimato y las
diferencias lingüístico – culturales, porque si apenas algunos registran algo
el inglés, el hispano parlante está liberado a decirle al chino cualquier sarta
de barbaridades, desde decirle a una nena en el underground que le llenarías la
cocina de humo (y de ahí en mas) hasta cánticos contra la policía frente a
estos, lugar dónde se cruzan definitivamente las barreras con una actividad
sumamente infantil más no por eso menos divertida. Así también cuando un
vendedor te persigue le empezás a decir “¡No, no quiero más putas y merca!”
para que el intrépido comerciante en su afán por concretar una venta empiece
como loro a repetir ¡Putas y merca! Putas y merca!, grito que se contagia entre
los muchos que tratan de enchufarte un souvenir innecesario.
Innecesarios
como la cara del gran Chairman Mao por toda la ciudad, o que un día de lluvia
violento como el que tocó vivir el primer día en esta ciudad, que haya
soldaditos parando de chope la lluvia en cada plaza u a la salida de cada
edificio oficial o lugar importante, de nuevo, verdaderamente al pedo estas
posiciones, pero bue, de algo hay que ganarse la vida.
La vida es lo
que estamos dejando caminando este monstruo de cemento dónde todo es inmenso
(sí, para vos brasilero te diría que tudo o mais grande do mundo está acá, face
it).
Llevamos arriba la plaza de Tiananmen, dónde por allá por 1989 borraron
del mapa a unos cuantos estudiantes que protestaban contra el régimen como para
que lleven pa su casa, feo; el Museo de Historia china que muestra todo el
período imperial hasta la actualidad con victorioso camino iniciado en la
revolución comunista; la ciudad prohibida que te enseña lo embolante que debe
haber sido emperador chino (sí justo, cambio todo por esa vida, je) dónde estos
pavotes se construyeron residencias para absolutamente cada actividad que a uno
se le ocurra.
| La entrada de la ciudad prohibida y la trucha de Mao, dos pajaros, una piedra |
También visitamos el templo del cielo dónde rogaban por una buena
cosecha, algo totalmente lógico ya que es lo que mantiene en pie a la vida, hoy
en día allí deben pedir que la tasa de
crecimiento siga en 10% anual diría yogui. Una tónica distinta nos dio la
visita al Templo Lama, donde encontramos un lugar muy lindo y relajado para la
meditación, además de un Buddha de 18 metros de alto impactante. Finalmente el
imperdible recorrido a la muralla china que come más piernas que un mediocampo
que tenga al ruso Pérez, Arévalo Rivers, Gattusso y Gravesen juntos.
| Un poquitín de muro... poquitín en serio! |
En fin, esto
seguirá con alguna cosa más de Beijing y ya luego desde Shanghai para una
experiencia aún más occidental.
Ah, y fuck you
régimen comunista que no me dejas acceder a blogger, fuck you!
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