Basta de pavadas, esta
es la postalina, la que no se quedó en el pasado, la que vivió en carne propia
lo avasalladora de esta ciudad, la que se empapó de sus calles, de su gente, de
su arte, de su vida, de lo que verdaderamente es Berlin a fin de cuentas. Creo
haberme apresurado en Amsterdam al citar a Oscarcito Wilde cuando dijera que
“aquel que ignora es mas feliz”, si bien Holanda cuenta con el aval de la
legalidad, la capital germana no se le queda atrás cómo metrópolis cosmopolita
del descontrol, la vida nocturna y los vicios duros, pero duros en serio…
Hermanadas ambas, constituyen sin lugar a dudas las Sodoma y Gomorra actuales,
pero por favor, no las prendamos fuego…
| Ja! Berlin! Ja! |