Nope, no estoy pidiendo un café ni diciendo que dé,
aunque en realidad por el frío estaría dando para tomarse una troja de
mocaccinos, lo que quise decir fue Moscú, si, Moscú! Tras viajar una noche en
tren se arribó a la Leningradskaya Vokzal, un de las tantas terminales de tren
de Moscow, el viaje pese a ser en grupo tiene una tónica mas estudiantil,
bastantes tiempos libres, desplazamientos en Metro y menor parte del tiempo
ocupado, con la absoluta libertad uno de cortarse la trucha como de costumbre.
Lo primero que lo golpea a uno es el ya conocido sistema de Metro de Moscú, ponele
que 100 metros bajo la tierra, la palabra grandioso resulta insuficiente para
describir el descomunal mundo subterráneo que construyeron los soviéticos bajo
el mandato de pepito Stalin, cada estación cuenta una historia de la gloria
soviética, realza a sus líderes o a sus ciudadanos, se podría decir que el
metro fue de las pocas cosas buenas que le dejó al país Iozif , todo lo demás
fue un paso una cagada. El metro moscovita le pasa el trapo a todos los
subterráneos que hayamos conocido a lo largo de nuestro periplo.
| Esta es de las estaciones menos majestuosas... |