18/5/12

BORACAY


*Este es uno de los tanto juegos de escritura que me gusta hacer. Mi último destino inspiró el siguiente relato en base a las palabras que se forman de su nombre. Lo lindo de estas historias, es cómo las palabras dentro de una palabra puden guiar en forma tan coherente una historia. En fin, disfrútelo. Ah y fotos habrá en apartado especial de BORACAY:

Caro, Cara, Barco, Cayo, Rayo, Cobra, Arco, Aro, Cabo, Boca, Baco, Baya, Rabo, Roca, Roba, Orca, Abro, Ora, Oca, Obra.


Boracay es una pequeña isla al sur de las Filipinas. Pequeño cabo insular capaz de dejarte con la boca abierta cuando lo visites. Cayo que constituye una verdadera obra magistral por parte de nuestra querida amiga la madre naturaleza. El concepto de océano pacífico cobra fuerza cuando se frecuentan las playas de este arco de islas ubicado sobre el océano no beligerante. Cada roca que se posa sobre las cristalinas aguas que bañan a la isla, puede constituir la mejor postal o retrato que se pueda obtener. Mágicamente encantadora la hermosa Boracay.

Pese a que cierro mi estadía en este sitio, abro al mismo un lugar especial en mi memoria junto al anhelo de poder regresar para recibir nuevamente en mi cara cada tierno rayo del astro rey durante un día de relajación y amena interacción internacional. Es increíble como aquí se come muy rico sin que sea caro, por el contrario es irrisoriamente barato.

Esta bien podría haber sido también la tierra de Baco, el dios de la parranda de acuerdo a la literatura griega, ya que aquí se consume una importante cantidad de bebidas espirituosas –incendios a la postre apagados con licuados de alguna baya o fruta especial– para luego salir a disfrutar de hermosas noches de fiesta en compañía de nuevos amigos foráneos, locales e inclusive las indeseadas prostitravestis locales, que con la misma persistencia diaria del musulmán que ora en dirección a la meca te ofrecen sus servicios adhiriéndose a tu brazo cual garrapatas al tentador rabo de un perro muy peludo. Ah, muy buena música.

El palmípedo más común de la isla no es ni la paloma ni el gorrión, sino que increíblemente resulta ser el gallo. Igualmente uno se acostumbra a esta nefasta ave que lo arrancará en sendas ocasiones a uno del sueño más profundo inclusive al escuchar su característico llamado en manada a partir de las cuatro de la mañana en sus días mas intolerantes, no cesando en su canto si es que así se le puede llamar a la porquería de ruido que hacen en lo que reste de la jornada.

Los lugareños son muy dados a la actividad física. Aman el boxeo resultando en que se entrenen en demasía haciendo fierros hasta quedar bastante paqueteados. Pero el deporte que más los cautiva es intentar encestar una pelota naranja a través de un aro, léase basquetbol. Lo que resulta curioso, es que para las actividades que acabo de comentar no los acompañe demasiado la estatura ya que suelen andar en promedio en el metro sesenta de altura. Yo, que verdaderamente soy una laucha me siento alto como el Empire State, canción que a su vez suena mucho en la noche. 

No tuve la suerte de ver aquí ninguna orca ni siquiera sabiendo si eso es posible, aunque sí se puede apreciar la más rica fauna marina si uno decide  realizar una sesión de buceo de diversión, que suena más lindo en sajón como “fun dive”. En mi caso conocí al pez trompeta entre otras especies, descendí por una impresionante pared de coral oblicua al fondo marino y obtuve mis primeros retratos submarinos, hechos todos sumamente inolvidables. 

Actividades acuáticas sobran así como tan variada es la miríada de su oferta. Amantes del Buceo, Jet Ski, Paddleboarding, Wakeboard, Kayak y Snorkel, este es su lugar. Para aquellos que prefieran actividades con menor cantidad de adrenalina, pueden disfrutar igualmente de amenos paseos en barco ingiriendo alguna bebida y tomando esporádicos baños en el plácido océano.

Algo es seguro, esta isla te roba parte del corazón, siendo mayor la porción cuanto mas tiempo le dediques.

¡Hasta la vista Boracay! 

No hay comentarios:

Publicar un comentario