No en vano
el pueblo judío estuvo vagando 40 años en el desierto a la salida de Egipto,
igual minga ese verso de que llegaron a la tierra prometida en Palestina, si
Palestina insisto once again. Aun así, al pueblo hebreo tras peregrinar
bastante más que el fragmento temporal con que Arjona se inspira para hacer una
canción de mierda, como todas las canciones del guatemalteco hdp, este colectivo llegó finalmente a LA TIERRA
PROMETIDA: POLONIA. Obvio, luego y no por su culpa pasó todo lo que pasó con
los lindos vecinitos que tenían al lado que les pegó para no quererlos ver ni
en figurita y culparlos de todos los males del mundo de aquel tiempo,
llevándolos al límite del exterminio étnico en el mayor sinsentido de la
historia humana.
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la tierra prometida!
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Kraków fue
la primera ciudad en abrir sus brazos y darnos la bienvenida, pero a su vez nos
pegó un buen cachetazo en lo que significó el paseo más duro en lo que va de
viaje. Nada más ni nada menos que la visita al campo de concentración, mejor
dicho, de exterminio de Auschwitz, el lugar más cruel de la tierra durante algo
menos de un lustro en el transcurso de la WWII, lo pongo así porque nunca lo vi
como IIGM. En un espacio que debe rondar en total unas 200 hectáreas a unos 45
kilómetros de Cracovia se ubica el infierno que fuera el último destino para
más de 1.3 millones de personas de todas partes de Europa, entre ellos judíos,
polacos y prisioneros de guerra. Si bien no es necesario describir todas las
atrocidades cometidas por los nazis en el holocausto, solo otro detalle no tan
popular merece ser mencionado, es que dentro de la práctica común de afeitar
las cabezas de todos los reclusos, el pelo que se extraía para varios fines que
le daban, uno de sus propósitos era el de la industria textil con el objeto de
fabricar los trajes que usaban los soldados de la SS en batalla y otros
uniformes, dando la cruel imagen de inclusive estar usando literalmente los
despojos de sus víctimas. Cruel. Hemos aprendido y tal como lo señala una frase
bien acuñada por George Santayana “aquel que no recuerda la historia, es
propenso a vivirla una vez más”, siendo Auschwitz el lugar que atestigua uno de
los puntos mas bajos de la humanidad.
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| el trabajo os liberara |
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| el gas que usaban en las camaras |
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| los equipajes que constituyen algunas de las unicas pruebas que alguna gente existió |
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| zapatos, eran la vida o la muerte en birkenau |
Pasando
raya a la parte más dura de la columna, Cracovia es una ciudad pequeña pero
encantadora, con mucha vida como en toda Europa. Gente joven por doquier que
sale a pasear y divertirse. Excelente birra, obligatorio consumir la Kaztelan.
Otra gran bebida es el fantabuloso Gin de alta calidad Lubuski, que tantas
alegrías nos regalara a lo largo de Polonia. El último día de recorrida en
Krakau fue perdido por razones de fuerza mayor, a frantic and not so much day.
Después de una difícil despedida con esta ciudad, se salió hacia Varsovia,
dónde me tocó manejar todo el camino, hasta llegar a la congestionada capital
dónde me encontrara con la acaudalada fémina que proveyera el techo en dicha
ciudad en una nueva y fructífera experiencia surfística.
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| las tipicas vecinas de varsovia, muy pintorscas |
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| una imagen rara, un viejo vestido tipo tenenbaum |
De pique
salir a recorrer la ciudad con Anna, la host y Michelle, talentoso
músico/fotógrafo/bachatero franchute de origen franco vietnamita. Una mezcla de
culturas y personalidades muy interesante bajo el mismo techo. Warsaw ofrece
una gran variedad de ambientes. Uno puede adentrarse en el distrito de Praga,
que nada tiene que ver con la capital checa, y dejarse fluir por este curioso
barrio que ha sido uno de los menos renovados de la capital pero que aun así
resulta uno de lo mas lindos por la fuerte movida graffitera, los típicos
patios de las residencias polacas dónde al entrar uno tiene la sensación de
volver rápidamente al Uruguay por encontrarse a individuos que salvo porque
hablan polaco se trata del nada extrañado plancha polaco, “eh cabeza, buenas
bases naik”, sólo que acá se les llama “Dress” por la ropa deportiva que
característicamente usan. Otras curiosidades es poder entrar a los boliches con
perros, encontrar una cancha de volleyball playero (Arena, si, arena) en el
medio de un patio dónde hay bolichitos para tomar alguna de las muy buenas
birras polacas y dejar que se vaya la tarde.
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| el plancha polaco, muy peculiar |
En lo que
respecta a visitas y recorridas, la capital no ofrece demasiado pero todo se
disfruta porque hay polacas en la vuelta, que resultan ser el principal
patrimonio del país sin lugar a dudas, fundamentalmente por la relación 107/100
de mujeres a hombres. Paradisíaco el hecho de ir a cualquier boliche y que no
sea un parrillada, todo lo contrario, lleno de “Evas” con mucha onda y
receptivas. ¡Chapeau!
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| la plaza antigua, zegismundo, etc en Warsaw |
Un
pensamiento que anduvo en la vuelta fue también lo mucho que se debe haber
for***ado en este país durante la Eurocopa, mas a instancias de saber que
estuvieron hasta el final por estas tierras la escoria humana de los italianos
que no dejan títere con cabeza y que están todo el día para arrancarse la
cabeza y etc. Retomando la seriedad, bueno, que si, que una vueltita por la
Universidad, que una vueltita por la Ciudad Antigua, que de veterana no tiene
nada porque hubo que levantar casi que por completo todo después de la
guerra, que ver los monumentos de
Zegismundo y la Sirena, el memorial al levantamiento de Varsovia de 1944 y no
mucho mas… Bueno seguramente sí mas cosas pero que no dieron el tiempo de
todas…
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| monumento al levantamiento de varsovia de 1944, que igual pese a la valiosa accion se la dieron de parado después |
Es una
lástima tener que cerrar este capítulo del viaje llamado Polska, quedan muchas
ganas de darle una revancha a este país que tanto lo merece…
Adiós Polonia…
¿o hasta luego?
¡Nezdorovie!
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