9/11/12

De mitos, segundas partes, alegrías, kraks y dolores.

El título es confuso, y las situaciones que engloba, pese a claras han finalizado en un gran meollo de emociones a la vez. Todo eso ha provocado la segunda estadía polaca, en la viva ¡viva! Kraków, ciudad que por el tiempo pasado aquí he llegado a comprender verdaderamente y disfrutar a pleno. Otras hubieran sido las condiciones, otro el pasaporte que tuviera actualmente en mano (léase el europeo), otras serías las palabras que aquí  estaría escribiendo actualmente a bordo del avión que me traslada de Madrid a New York, puesto que probablemente no lo hubiese abordado y hubiese intentado otra suerte en la tierra del idioma más complicado de Europa, pero en este momento, aunque no sienta que el pasado reciente lo haya sido, todo es en vano…


entreverado como los collages del mocak y jiri klasek
Distinto a todo lo que he narrado anteriormente en actitud y tónica, las palabras que enlazo en este momento pueden verse empapadas de cierta melancolía y tristeza, aunque no hayan sido en ningún momento ésos los sentimientos que me recorrieran a lo largo de las dos semanas vividas en los brazos de cracovia.  La trama principal de este capítulo no la contaré aquí, ni a posteriori en algo parecido a una de las tantas columnas elaboradas, ya que dicha historia no se merece una simple y mera descripción cual si hubiera sido un capítulo más de un viaje dentro de un viaje, es eso, fue algo más. Lo que tenga para decir sobre todo ello, quizás algún@ lo escuchará en otro momento. 


the sad view from the afternoon...
Dejando las interrogantes a un lado para rescatar las grandezas de esta experiencia, puedo decir al respecto de esta ciudad que siempre ofrecerá algo para el disfrute, especialmente cuando se está bien acompañado ya que se trata de una ciudad Universitaria por excelencia, haciendo que los cafés y pubs, a la tarde y noche respectivamente estén siempre congestionados y muy animados, ya sea en sesiones de estudio o de escavio simplemente. La ciudad exhala cultura y opciones para el entretenimiento de sus poros. Música todas las noches, sesiones jam de blues, funk y rock @Harry’s Piano Jazz Bar, bandas en el Lizard King, milongas polacas para escuchar y bailar unos tangachos al borde del río Wisla, cafés  y czekoladas en Spokol, cuya traducción significa “calma”,  la viva noche de Frantic, las mejores Zapiekanki del condado en Kazimierz, la tradicional y única cherry vodka en “Pauza” o mil y un otros lugares más, el vino que vino caliente en formato sangría entre tantas otras cosas… Puffff, la lista se me hace interminable y valiosamente inolvidable a la vez…


La city alberga también algunos museos muy interesantes, entre ellos la fábrica de Schindler, que se encarga no solo de narrar la historia conocida por todos aquellos que han visto la película de Spielberg, sino a su vez quitar el velo mitómano alrededor de su persona, mostrándolo más humano, cómo el hombre humanitario mujeriego y de buen beber que aparentemente fuera, todo enmarcado en lo que vivió Cracovia durante la ocupación nazi en la segunda guerra, ocupación que por fortuna no tuviera el impacto destructivo que tuvo sobre otras ciudades como es el caso de Varsovia que fue reducida a añicos, aunque sí a escasa distancia, el peor de los males: Auschwitz, el campo de exterminio más terrible y trágico de Europa sobre el cual ya hablé en mi primera visita a estas tierras.



Como es usual, salvo por el caso de nuestra benemérita capital, esta ciudad también alberga un museo de Arte Moderno (el MOCAK), y particularmente uno muy bueno que se vistió de galas por estos días inaugurando nuevas colecciones temporales y que por casualidad tuve el gusto y privilegio de asistir al lanzamiento de las exhibiciones que fueron acompañados de diversas actividades recreativas e interactivas con los artistas que se encontraban presentes. Distinto, divertido e interesante, todo a la vez. No conforme la ciudad con tener este espacio cultural, ofrece también un búnker de arte moderno, dónde insurgentes artistas or wannabes en algunos casos de todas partes del mundo, también encuentran su lugar para mostrarse y empezar a hacerse conocer de a poco.


el wachiturro que oficiaba de artista con sus mini performances portatiles...

Bueno pues, en esta ciudad se respira conocimiento, se hablan decenas de idiomas ya que existe mucho interés por los mismos y, obviando el hecho de que existe un buen nivel de inglés generalizando en la juventud, están muy en boga el Español, el Italiano, el Francés, el Alemán y quizás luego el Ruso y el Croata, pero especialmente los dos primeros, haciendo a uno sentirme muy cómodo a la hora de interactuar  por la lleca,  ya que bue, claro, por suerte ayuda mucho dominar los tres primeros… Ah, la gente es buena onda, las chicas no solo lindas sino también simpáticas, esas que no te cortan la cara si pretendés entablar una conversación o tanzer. Pienso yo: ¿Qué mas se le puede pedir a un sitio para vivir?  ¿Lugar en el mundo? Who knows…

el arte os liberara? ojala...
En fin, abandono el barco cuasi precipitadamente porque a cada segundo que transcurría se hacía cada vez mas difícil quedarse y marcharse, contradictorio pero real, Barcelona y supongo bocha de alcohol y ocio lo que intenten calmar el alicaído espíritu que me llevo de esta ciudad producto de la partida.

El único deseo que emito para cerrar este breve “racconto”, es que se cumplan en forma conjunta un par de proverbios o frases populares que rezan: “No hay dos sin tres” y me refiero a visitas, y “la tercera es la vencida…”.

Salud a Ti, y a ti Cracovia por darme tanto, pese a que no haya podido ser aura…

extraña coincidencia de un capuccino, quien dice que hay que leer solo la borra del cafe? 

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