17/10/12

Berlín, ¿dark side of the moon?…

¡Ay Berlín! Resulta imposible explicar lo que sos sabiendo lo que supiste ser…
Me cuesta y me sobran a la vez palabras para describir a esta ciudad, es a la que más tiempo le dediqué en todo el viaje, aunque, pese a que queda poco siempre juega el artilugio “por ahora”… 11 días para ser exactos que van a ser divididos en supongo dos merecidísimas columnas, ésta, la primera, la “aburridota”, será la más reflexiva que abarque lo histórico y lo obligado de la ciudad, aunque haré el esfuerzo de siempre de no pasparla, la siguiente será la de lo estrafalario, la callejera, la artística, la de los eventos, la de la noche, la de la “loca” e ¿inentendible? Berlín. Ciudad que no duerme, no come, no trabaja, pero que seguro vive…

No te me hagas el vivo casquito...
La primera alegría que proporcionó esta ciudad fue la del rencuentro con el tronco, el primer elemento de mi grupo que había perdido en Suecia para justo luego coincidir por unos días acá. Caímos justo en los días conmemorativos a la reunificación de Berlín y Alemania tras la caída del muro, ergo estaba lleno de turistas y puestos de comida tradicional en la obligada zona de visita de la puerta de Brandeburgo, también escenarios preparados para la celebración de tales festejos, pero lo más lindo que pude ver, fue una disputa entre los personajes disfrazados que deambulan por la zona para sacarse fotos con los visitantes y hacer el mango diario… Hermoso, simplemente Armoso observar cómo el gordo que sobaba la gota gorda adentro del traje del oso representativo de la ciudad estaba re caliente y le echaba el peso a Darth Vader y a un soldado ¿Jedi? (no tengo mucha cultura Star Wars) en presencia de un “soldado norteamericano”. Sólo faltó que terminara en golpes. 


Si bien la historia de la unificación alemana hacia 1871 y de don Otto von Bismarck es muy interesante, lo trascendente es que todo está empapado en historias de la segunda guerra y de forma muy personal, con rostros y nombres por doquier. ¿Qué quiere decir esto? Que una gran cantidad de hijos de puta están bien identificados y uno se agarra importante chupete leyendo las historias de los mismos y sus desenlaces. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que un montón de estos malnacidos no sólo que algunos obtuvieron condenas muy laxas (inferiores a los 3 o 5 años, acortadas inclusive luego de apelaciones o por “buena conducta”), sino que inclusive muchos no fueron siquiera juzgados llegando a morir finalmente harto luego, por ejemplo 30 años luego del intento de acusación por el tribunal “competente”. Par de ejemplos nada más para que a Ud. delante de la pantalla le den ganas de romper todo al carajo.


               

Lo más increíble detrás del fenómeno nazi fue la velocidad con la que ocurrió y lo fulminante del mismo. Es necesario atender a la propaganda del régimen para comprender la celeridad con que penetraron los mensajes en tan poco tiempo. Ascenso vertiginoso, cimentado primero en la habilidad retórica de Hitler con base en Munich sumado al uso violento de las fuerzas paramilitares (las SS) del partido Nacional Socialista, para finalmente, cuando ya reconocido nacionalmente el partido, a través de las presiones políticas consigue se deleguen en el flamante Fuhrer todos los poderes de mando, derrocando desde dentro al poder legislativo, gran error de von Hinderburg, presidente de la época que realizara tales concesiones en nombre del pueblo alemán. Peor aún, que dichas presiones tuvieran apoyo por parte de la clase alta germana, básicamente la que siempre corta el bacalao, aristocracia que veía en Hitler un mal menor frente al otro partido político de mayor predominancia de la época, (el de los comunistas alemanes), oposición que desde 1933 con la toma definitiva del poder, se encargara Hitler de erradicar completamente, siendo los comunistas los primeros perseguidos, capturados y enviados a campos de concentración.

Arresto de Comunistas por las SS
Un casi heroe, memorial a Georg Elser, primer intento de asesinato a Hitler en 1939, solito y por motus propio. 
El primer campo instalado por el régimen, fue el de Sachsenhausen, en Orianenburg a unos 33 kms de Berlín, otro sitio tétrico dónde infinidad de barbaridades y atrocidades, como la experimentación en prisioneros políticos sobre los efectos y la resistencia al gas mostaza fueran puestos a prueba entre tantas otras formas de experimentación y tortura. Claro, Sachsenhausen, a diferencia de Birkenau, no fue concebido cómo un campo de exterminio y no estaba preparado para ello, pero aun así registró un número de fatalidades superior a las 50 mil, aunque aquí también hubo miles de sobrevivientes liberados por Americanos y Soviéticos a finales de la guerra cuando se pretendía vaciar el campo en la llamada “marcha de la muerte” durante el otoño invierno alemán.

Sachsenhausen
Toma aerea de los aliados del campo
                                                                       ¡Poné la cara hijo de puta!


¡Poné la cara!

Eh sí, retomando y tras haber explicitado un poquito lo que le corre por la saviola a uno cuando opera de turista interesado por la historia en este lugar… Tal cómo en su momento citara a G. Santayana en Auschwitz, el momento es oportuno para citar a un escritor alemán, que un siglo antes de la formación del partido Nazi dijera “Aquél que queme libros terminará quemando personas”, dicho y hecho, de la teoría a la práctica. Frases como “perdono pero nunca olvido” cobran cada vez más fuerza cuanto mas se adentre uno en la historia. Increíble a su vez cómo todo el movimiento surgiera de una persona, fracasada, claro sin talento para ello, pero que en sus orígenes quería ser artista u arquitecto, cosa que nunca lograra. Si, Hitler intentó enrolarse en la academia de arte de Vienna, fracasando en dos intentos, pero lo único que aseguran es le daba bien la retórica…

El boicot a los negocios
Aislado totalmente de la historia, pero con un fuerte poder simbólico se encuentra el memorial del holocausto erigido cerca de la Branderburg Tor. El memorial transmite sensaciones símiles a las que se sienten en un cementerio, su disposición y estética colaboran a su vez, también invita a pensarlo como las instalaciones de las barracas de los campos de exterminio, requiere se lo piense en forma de los disímil de los bloques en términos de status, edad, dinero, propiedad, altura, etc. Obscura energía la que transmite, muy chocante. Podría extenderme sobre lo siguiente pero me limito a decir que el muro estuvo entre 1961 y 1989, ya que prefiero explayarme sobre el Mauer cuando me detenga en el lado bonito y artísitico de la ciudad. Los restos de la muralla se encuentran esparcidos por distintos puntos, pero algunos de los mejores son los ubicados en Checkpoint Charly, sitio de control por dónde se ingresara a la Berlín oriental tras el levantamiento de la nefasta pared, punto dónde también en plena guerra fría, cuando corría el año 1972 casi se va todo al carajo pudiendo llegar a desatarse una tercer guerra mundial, cuando allí estuvieron paraditos frente a frente los tanques soviéticos y los americanos, por algo que comenzó en un altercado diplomático de escasa relevancia. Cosas locas que pasan cuando la gente tiene armas…

Memorial del Holocausto
¿Y lugares? Bueno, sí lo que uno busca son panorámicas, uno está invitado previo registro online a subir al Bundestag, el Parlamento alemán que ofrece una genial vista elevada de la ciudad, sus parques y sus no tan altos pero profanamente pinturrajeados edificios. Pese a que esta columna no fue de las más optimistas, esto sigue siendo Alemania, y los días acá se cierran tomando birra obligadamente, siendo estúpida y ridículamente barata la misma en los supers, escapando a toda lógica, como Alemania, la superpotencia europea, no sé si toda, pero sí seguro Berlín es más barata que nuestra ¡¿bendita? capital! Al carajo…

La cupula del die bundestagggggg
Brindando con una fría me despido hasta el complemento diciéndoles: Prost!

Segunda parte, ¡allá vamos!  

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